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Arribamos
a la recta final de un año con luces, sombras, bonanzas y debilidades en el
manejo de los recursos del estado, donde fue imperante la corrupción
administrativa y rodeada de acusaciones, dejó una secuela de problemas, con un déficit
fiscal por encima de los 2 mil millones de pesos.
A esta barahúnda
de inconvenientes hay que sumarle la denuncia hecha durante varias semanas por Pro
Consumidor, relacionada con los ingredientes utilizados para la fabricación del
salami, que provocó un escándalo nacional e internacional y aún con un bajo
control de calidad, pues lo seguimos consumiendo, sin importar las enfermedades
que puedas provocar a los demandantes de este servicio.
Un
segundo tópico tiene efectos múltiples en los millones de quintales de azúcar crema
ligada con arena y que a pesar de las denuncias y el alerta de dicha organización,
tampoco se enfrentó con gallardía, mientras los dominicanos nos vemos
precisados a utilizar el endulzante con los bajos controles impuestos por los
grandes y especuladores comerciantes del país.
Aparentemente,
con la llegada de Danilo Medina al trono gubernamental se abre una luz de
retorno a la estabilidad macroeconómica, a pesar de la grave debilidad que se
refleja en la justicia, que aunque ha mejorado un poco, presenta una descomposición
descomunal e interesada.
Estrepitosamente
la tasa del dólar sigue su curso hacia la inestabilidad lo que está provocando la
especulación en los precios de los artículos de la canasta familiar, mientras que
en plena celebración de las fiestas navideñas, la oscuridad se apodera del país
a causa de los tediosos y prolongados apagones.
Una de
las luces que no podemos dejar de reconocer y que fue una promesa de campaña, donde
el presidente Danilo Medina cumple su mandato de “corregir lo que está mal y
hacer lo que nunca se hizo”, es darle cumplimiento a la Constitución Dominicana,
disponiendo del 4% para la educación, a partir del 2013, primera vez en la
historia de gobierno alguno.
Una nube
gris e interesada reviste su estatus en la selección y escogencia sin consulta
previa de los miembros de Cámara de Cuentas (CC), Tribunal Constitucional (TC),
Tribunal Superior Electoral (TSE) y la Suprema Corte de Justicia (SCJ), que con
la mayoría en la Cámara de Diputados (CD) y el Senado de la Republica, se han
convertido en instituciones defensoras de los intereses del ex presidente
Leonel Fernández y sus acólitos, principales autores de la descomposición económica
por la que está pasado el país.
A pesar
de este enfoque sombrío, pero consiente de la visión de desarrollo futuro que
tiene el nuevo Gobierno, abrigamos la esperanza de que para el 2013, se
pronostican proyectos encarpetados para salvaguardar el destino del país y que
aseguramos cambiarán la visión de quienes dirigen la partidocracia dominicana.
El autor es periodista
Diciembre
24, 2012
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